La propuesta que anunció este jueves la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, tiene una intención política muy clara. Diversos expertos de varios estados de la República coinciden en que se trata de poner un filtro real antes de que algún candidato se convierta en enlace del crimen organizado dentro del gobierno.
No es una reforma electoral simple, es la señal del compromiso de la presidenta Claudia Sheinbaum de que el crimen organizado no tiene lugar en la sociedad mexicana, y menos podrá tener cargos, presupuestos y operar con fuero.
La creación de una Comisión de Verificación de Integridad de Candidatura dentro del Instituto Nacional Electoral (INE) va destinada a revisar realmente a los aspirantes, pero sin vulnerar en ningún momento su presunción de inocencia.
La propuesta presidencial combina prevención, confidencialidad y corresponsabildad de parte de todos los partidos políticos en México. Las instituciones de seguridad, inteligencia, procuración de justicia y vigilancia financiera aportarían información, mientras que los partidos, en cambio, tendrían la responsabilidad política de decidir si registran o no a quienes presenten un riesgo.
Ésa es la esencia del mensaje de Claudia Sheinbaum, ya que no basta para los partidos ganar elecciones, sino que deben hacerse responsables de sus abanderados. Así, la democracia no son solo boletas electorales y campañas, sino la confianza plena en los candidatos.
De esta forma, Sheinbaum coloca el tema en la antesala de 2027, eso ya le da un peso inmediato a su propuestas, ya que a lo largo y ancho del territorio nacional hay varios "soñadores políticos". El mensaje es preventivo, pero también político.
La presidenta sabe que cerrar el paso al crimen antes de que convierta la representación popular en una auténtica necesidad nacional, ya que la ciudadanía termina pagando la factura de las malas decisiones que los partidos políticos puedan tomar.